• José San José Prisco

¿Tengo vocación o soy vocación?

Me dicen: «Creo que he perdido la vocación».
Respuesta: «¿En qué bolsillo la llevabas?».

Es erróneo el concepto de vocación y su metáfora excesivamente cosística que se esconde tras este tipo de expresiones: la vocación como algo que se tiene, de forma estática, a la manera de una moneda o de una llave, que es preciso guardar para que no se pierda.

Definitivamente la vocación es a la vez una realidad «misteriosa» (Dios me llama y a la vez responde en mí) y «problemática»  (algo en mí me llama y debo responder) que pertenece al ser mismo del sujeto como dimensión vital, de carácter dinámico e interactivo.


¡Vocación eres tú!, tu proyecto de vida que se va actualizando es un determinado estilo de vida.

Así, la vocación es una realidad universal y típicamente humana, según la cual toda criatura está llamada - que ella lo sepa o no es cosa distinta- a realizarse como hombre o mujer, llegando a ser un sujeto libre y responsable de su existencia, humanizándose cada vez más y humanizando el mundo, en un intercambio personal con otros sujetos humanos.


Y es que, el ser humano no sólo es el animal que nace más prematuramente inválido y necesitado de los otros para subsistir, sino que además, en su código genético no está determinativamente codificada su futura conducta, sino en forma de un abanico de múltiples posibilidades, que deberán seleccionarse en verdadero proceso constructivo, caso único entre todos los vivientes.


Esta realidad (la podemos llamar dimensión humana de la vocación) es en donde encuentran sustento de encarnación los demás niveles que componen el edificio vocacional: el nivel cristiano (llamados a ser discípulos del Señor por el bautismo) y el nivel más específico (ser cristianos en el ministerio ordenado, en la vida religiosa o en la vida laical), pero siendo siempre conscientes de que la vocación es, más que esfuerzo personal, obra de Dios en nosotros hasta poder decir con Pablo:

«no vivo yo, es Cristo quien vive en mí» (Ga 2, 20), sin anular nuestra libertad, sino recreándola.

© 2020 by DiócesisDeÁvila. All rights reserved.  |  vocaciones@diocesisdeavila.com

  • Facebook - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco
  • YouTube - círculo blanco
  • SoundCloud - círculo blanco
  • MYFEELINGS