¿Cómo amar a quien no ves?

Si podemos decir que el amor a Dios es amor al prójimo, podemos decir también que este amor sublime está llamado a tocar tierra, a encarnarse en una actitud de servicio. Y si pienso en el servicio, es imposible que no me venga la imagen del lavatorio de los pies. Uno de esos pasajes evangélicos bien conocidos que está cargado de simbolismo y de gestos.

“Jesús, sabiendo de dónde venía y a donde iba, se quitó el manto, tomó la toalla y se puso a servir”.

Pienso que ninguna palabra podría definir mejor el tema de este post, porque si con algo tiene que ver el amor cristiano es con todo esto:

Con saber de dónde venimos y a dónde vamos. Reconocerse dentro de una dinámica de amor que nos precede, nos envuelve y nos supera. Una dinámica que nos hace entender la vida únicamente desde la relación, enseñándonos que la radicalidad evangélica, no tiene que ver con extremismos sino con ir a la raíz de cada uno, esa que nos dice quiénes